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CD - 2010
    
1.
2. 3. 4. 5. 6. 7.

Saltando y brincando Villancico burlesco (1813) (Rafael Compta)

17' 30"
8.
9. 10.
Sinfonía nº 1 (Carles Quilmetas)
16' 30"
11.
12. 13.
  Te Deum (1814) (Rafael Compta)
10' 42"
  Escuchar 30 segundos de cada tema


Girona y Napoleón.
Obras de Rafael Compta y Carles Quilmetas.


Música Antiga de Girona
presenta en su segundo CD composiciones inéditas de la época de los asedios napoleónicos provenientes de la Capilla de Música de la Catedral y conservadas dos de ellas en el archivo capitular. Son obras que muestran la actividad cultural de la Girona del 1800 y su evolución dentro del ámbito musical, entre los estilos antiguo y moderno, representados por Rafael Cuenta y Carlos Quilmetas.
Girona, situada entre la frontera francesa y Barcelona, sufrirá en 1808 y en 1809 tres asedios que provocarán la desaparición de la mitad de sus habitantes, muchos destrozos materiales y la estancia durante unos años de hasta 4.000 franceses que intentaban controlar uno de los caminos principales de abastecimiento de sus tropas que luchaban en la península y que pasaba por Girona. Los destrozos que esta resistencia comportará, tanto materiales como morales, marcarán profundamente el futuro de la ciudad hasta nuestros días.
El desbarajuste cultural provocado por los asedios generará un vacío profundo dentro de los grupos cultos de la ciudad. La oposición entre gerundenses afrancesados y antiafrancesats, entre -grosso modo- antiguos y modernos, que los hechos militares acentuarán, la encontraremos también en la contraposición de la obra de los dos músicos gerundenses que aquí presentamos: Carlos Quilmetas, violín y contrabajista, y Rafael Cuenta, maestro de capilla. Ambos vicenses, con una diferencia de edad escasa que los hace casi de la misma generación, trabajaron, los dos, artísticamente para la catedral gerundense, pero con estilos musicales muy diferentes.
Carlos Quilmetas (Vic 1756, Girona 1775 hasta 1834) violinista y contrabajista, fue el primer laico permanente de la capilla catedralicia. Instrumentista virtuoso, trabajó más de cuarenta años al servicio de la catedral, soportando las durezas de los asedios y la presencia francesa, época en que pasó hambre y tuvo que pedir limosna en el Capítulo para poder alimentar a su familia. Y pocas cosas más sabemos de él. El manuscrito original de esta sinfonía se conserva en la Biblioteca de Cataluña después de que Carreras Dagas, maestro de capilla entre 1851-1860, la vendiera cerca de 1900 a la Diputación de Barcelona junto con otros notables partituras del archivo catedralicio, ocultándose su procedencia en el catálogo que publicó.
A finales del s. XVIII la obra de Haydn tuvo una difusión extraordinaria por toda Europa, aprovechando los nuevos espacios musicales que creó la burguesía ascendente. El oído de este nuevo público pedía unos espacios, unas formas y unos efectos musicales nuevos que las sinfonías colmaron. Esta sinfonía hay que entenderla en este marco. En Cataluña, donde el nuevo público burgués estaba en fuerte expansión, la sinfonía tuvo un eco notable, mientras que en el resto del estado parece que su difusión fue más escasa, ya que este movimiento de modernización no dependía de las instituciones que hasta entonces habían ejercido de mecenas culturales, la Iglesia y la nobleza, sino que dependía del éxito que sus compositores encontraran entre este público nuevo, que acabará pagando para poder disfrutar de estas nuevas composiciones.
No sólo en Barcelona se compusieron sinfonías, también hubo en otras ciudades de Cataluña, donde el nuevo público empezaba a crear una cultura propia y diferenciada. En Girona hemos podido localizar hasta ahora cuatro autores que se arriesgaron a componer esta nueva música para este nuevo público. Carlos Quilmetas, Bernat Bertran, Josep Pons y Antoni Guiu compusieron sinfonías, siguiendo el modelo de Haydn, y así no será extraño que en el archivo capitular se conserven de él tres partituras. No sabemos si esta sinfonía de Quilmetas fue presentada alguna vez al público gerundense. Era quizá la música que se tocaba en la Catedral entre algunas horas canónicas como se ha sugerido? Quizás fue en la Academia de Música que tenían los dominicos gerundenses y donde el maestro Cuenta presentó en 1803 un oratorio? No lo sabemos, como tampoco sabemos la fecha exacta de su composición. Como singularidad formal hay que remarcar que esta sinfonía sólo tiene tres tiempos (rápido-lento-rápido) y que el primer tiempo va precedido de unos compases lentos, al estilo de Haydn. El minueto central es característico del estilo galante. Sus melodías son refinadas y se unen entre ellas con una elegancia y con una frescura muy nuevas, signo de la nueva etapa cultural que las sinfonías gerundenses representaron en aquel momento cultural, contrastando con el estilo musical de Cuenta, más sólido y dirigido a un público bastante más amplio.
Rafael Cuenta: (Vic 1761, Girona desde 1794 hasta 1815) accedió al cargo de maestro de capilla en 1794 en plena Guerra Grande, después de perder las oposiciones detrás de un hermano suyo, pero como este renunció, la plaza fue para a él. Enseguida pidió un aumento de sueldo, que le fue concedido, para poder mantenerse él y los cuatro monaguillos de corazón que de él dependían, ya que la guerra había hinchado los precios. Tres años más tarde, sin embargo, fue expedientado por no tener suficiente cuidado de estos monaguillos, ya que iban mal vestidos, peor comidos y no recibían la instrucción que les había de dar. Son los años en que prepararse para ser ordenado sacerdote. Como músico alcanzó un notable prestigio gracias a que sus composiciones no eran rompedoras y tenían una cierta distinción, incluso alguna de ellas llegó a Madrid. Su salud debería ser escasa ya que más de una vez tuvo que ir a curarse fuera de la ciudad. Fue en una de esas ocasiones, cuando regresaba a Girona desde su Vic natal, cuando murió. Era agosto del 1815.
Provisionalmente podemos caracterizar su estilo como el de un compositor que no se aventura en novedades y que continúa utilizando los recursos musicales anteriores con pocos retoques, como por ejemplo en su escasa utilización de la viola. Su melodía es efectista y popular a la vez. Como maestro de capilla se vio obligado posiblemente a hacer una síntesis personal entre las diversas corrientes musicales que había conocido a lo largo de su vida.
"Saltando y brincando Villancico burlesco", primera de las composiciones de este CD, fue escrito para la Navidad de 1813, cuando hacía ya cuatro años que los franceses estaban en la ciudad. Con burlesco se designaba un tipo de villancico con muchas concesiones a los gustos populares, lejos de la rigidez de los textos litúrgicos. La letra es propiamente una teatralización de un aspecto secundario de la narración evangélica, de regusto popular y que evita las referencias a los temas trascendentes. La sorprendente crítica a los médicos de la época hay que entenderla como un signo de su enfermedad, ya que moriría meses después. En el texto los pastores, haciendo camino, hablan de temas banales, de comer y beber, y además uno de los pastores lleva un nombre esclarecedor: Malvasía. Estos detalles son una referencia a las privaciones vividas en la ciudad en aquellos momentos de ocupación y guerra. Al llegar a la Cueva ofrecen al Niño unos alimentos, pero sobre todo un bolero acompañado de una letra que no es otra cosa que una crítica directa al invasor francés. Este baile era considerado como baile de moda en la corte borbónica y por eso lo utiliza aquí el compositor como elemento de afirmación local ante la moda francesa. Cuenta consigue aquí una pieza notable todo ridiculizando manfredines y bolangeres, bailes importados que deberían practicar algunos gerundenses. A lo largo de toda la composición la versificación es forzada en más de una ocasión, como si el texto de la pieza no se hubiera podido acabar de pulir. Si el texto y la teatralización no son demasiado exitosos, la melodía muestra una influencia italiana nada extraña, con una cierta rusticidad toda pastoral. Con el paso de los años muchos de los elementos de esta teatralización serán expulsados de la catedral y pasarán a formar parte de lo que hoy día conocemos como los Pastorets.
El "Te Deum" de Fernando VII (1814): Fernando VII llegó a Girona el 24 de marzo de 1814 desde Figueres, proveniente de Valençay, donde había sido recluido durante seis años. Hacía diez días que los franceses habían abandonado la ciudad, y en ella quedará cuatro días y medio, estancia que políticos y militares aprovecharían para presionar al joven rey en un tema capital: había que derogar la constitución liberal de 1812? Este dilema lo perseguirá hasta el final de su vida. La entrada a la ciudad fue espectacular: la carroza real necesitó más de una hora para ir desde Pont Major hasta Casa Carlos, residencia del rey, tanta era la gente que lo quería ver. Al día siguiente el Capítulo lo recibió con este canto litúrgico de acción de gracias, cantado en la Catedral con toda solemnidad. Al terminar, el rey bajó por la gran escalinata momento que rememora el cuadro de Buenaventura Planella, topógrafo militar allí presente y que puede verse en la presente edición.
La composición comienza con una breve introducción orquestal muy singular, basada en la conocida melodía burlesca Napoleón tenía cien soldados. Esta melodía es aún hoy muy viva en Cataluña, pero curiosamente es desconocida en el resto de la península. Se canta suprimiendo una palabra en cada estrofa, haciendo referencia a que los agricultores jóvenes incorporados a la fuerza a las tropas napoleónicas cuando éstas avanzaban por Europa, las abandonaban en cuanto podían. Es por eso que en francés se canta pasando de los 500 soldados de la primera estrofa a los 400 la segunda y así en cada estrofa va menguando la cantidad hasta llegar a cero. Tras esta breve introducción la orquesta continúa con el texto latino a cuatro voces acompañadas por violines primeros y segundos, oboes y trompas, sin viola, pero. El ritmo comporta elementos militares fácilmente perceptibles de los que ignoramos la intencionalidad. Es una composición solemne que debería hacer olvidar durante unos minutos las penalidades del momento tras los años de guerra y ocupación francesa.


Jaume Pinyol y Balaschsch y Jaume Pinyol



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