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CD - 2021
    
 
01.

Al Niño de Belén
Al Nacimiento de N[uestr]o S[eño]r a 4

5:38
02.

Así como tres infantes
Tono a 4 al S[antísi]mo S[acramen]to

8:44
03.

[Lamentatio] Jod. Manum suam
Lectio III in Coena D[omi]ni. [A dúo]

6:09
04.

Oíd los suspiros
Tono a 4 a S. Fran[cis]co Xavier

4:06
05.

Es la fineza mayor
Tono al S[antísi]mo S[acramen]to a 4

 

8:37






 
06.

Ego enim accepi
Mote[t] a 4 para la procesión del Jueves Santo

3:03
07.

Argumentosa abejuela
(Al Santísimo Sacramento) a 3

7:05
08.

¡Ay qué dolor!
Tono a 4 a la muerte de S Francisco Xavier

10:47
09.

Atended a las voces
Villa[nci]co al Naci[mien]to a 4 voces 1686

9:14
10% de cada pieza


El barroco central en Girona

FRANCESC SOLER (?, ? - Girona 1688) fue maestro de capilla en Girona entre 1682-1688, durante el barroco. Durante estos seis años su actividad fue muy intensa: consiguió un edificio nuevo para la capilla musical, donde situó su residencia y seguramente el archivo musical que inició junto con otros anejos, como probablemente una sala de ensayo y el comedor de los cuatro monaguillos de coro. Su actividad debe enmarcarse dentro del último período de los Austrias, cuando Cataluña experimentó un notable crecimiento económico vi­sible en Girona en la construcción de la gran escalinata de la catedral y también en la reestructuración del archivo capitular. Quizás el hecho más significativo que vivió el maestro fue el sitio de la ciudad en el año 1684 por parte de las tropas francesas, sitio que fracasó y que las autoridades atribuyeron a la intervención de S. Narciso. Para cele­brarlo el maestro estrenó unas Completas a 15 voces de gran barro­quismo. El maestro murió súbitamente el mayo de 1688, dejando pendientes de pago gran cantidad de deudas. El Capítulo catedralicio asumió los gastos funerarios debido al gran prestigio que tenía.
Sus obras utilizan tanto el castellano como el catalán y también el latín. Las del presente CD son en castellano bajo la forma musical de tono, denominación genérica propia de los poemas musicados, prece­dente de los villancicos. Sus textos tienen un vocabulario muy com­plicado, con imágenes rebuscadas y elipsis atrevidas, detalles que in­citan a preguntarnos a quiénes iban destinados, dado que el número de analfabetos en la ciudad era muy grande. El contenido de estos poemas puede agruparse, de acuerdo con las escuelas de espirituali­dad presentes en la ciudad, así: la tradicional o escolástica, con los dominicos y los jesuitas, es de tipo racionalista y sostiene que los misterios divinos son incomprensibles e intentar comprenderlos es peligroso. A su lado la espiritualidad de los místicos del Carmelo: si purificamos nuestras emociones podremos experimentar la proximi­dad de Dios y establecer con él una relación similar a la de los aman­tes. Finalmente los servitas: el dolor y la contrición frente a nuestros pecados es la mejor vía para acercarnos a Dios.
Soler compuso muchas obras, algunas en gran formato para los grandes acontecimientos que le tocó vivir, pero la mayoría son en formato menor, como las del presente CD. Este formato consta de dos sopranos, alto y tenor, sin bajo, y con un acompañamiento con­tinuo basado en el órgano y eventualmente un arpa o un laúd. Cuan­do la obra era interpretada dentro del coro de los canónigos dicho continuo podía interpretarlo tanto el órgano mayor, situado en el muro norte del edificio, como el menor, situado en el muro sur. En las obras de Las 40 horas, que se celebraban en la capilla del claustro, hoy capilla de la Esperanza, actuaba un órgano positivo, de menor tamaño. Soler no lo tuvo fácil para introducir entre los intérpretes de la capilla de música las nuevas técnicas de la polifonía barroca, técnicas tonales que acabaron por desplazar las antiguas técnicas modales. Mientras se producía este cambio tan importante aparecie­ron en Girona los villancicos, poemas en música de procedencia cor­tesana, que fueron desplazando lentamente los antiguos tonos. Las persecuciones melódicas entre las distintas voces, propias de la poli­fonía barroca, aparecen con frecuencia en sus obras. Sus ritmos son variados y cambiantes, y con ello el autor muestra su intento de im­presionar más que agradar a su auditorio. La temática de las obras de este CD resume la del conjunto de su obra conservada, con temas de la Navidad, de la devoción eucarística de las 40 horas y del Triduo pascual, junto con una muestra de los encargos devocionales cursa­dos por los distintos conventos de la ciudad, en el presente caso, por los jesuitas.

1 Al Niño de Belén. Villancico de Navidad, de aroma cortesano, con una mezcla de imágenes contrastadas: la nieve con el fuego, el sol con el rey, el color del fuego con el de las flores, etc., todas ellas apli­cadas al Niño de Belén. La primera estrofa utiliza imágenes as­tronómicas, la segunda flores de jardín, en la tercera una mezcla de ambos mundos, el botánico y el astronómico, para acabar en la últi­ma con los símbolos eucarísticos. La alternancia entre voces solistas y coro, junto con algún pasaje polifónico, constituye uno de los en­cantos de esta obra.

2 Así como tres infantes. Obra brillante dedicada al Santísimo Sa­cramento escrita probablemente para la devoción de las 40 horas de la Semana Santa, cuyo texto mezcla la mística carmelitana con el naturalismo barroco. Por su forma es una cantata primitiva: una in­troducción lenta, en la que aparece el efecto eco —seguramente una novedad en Girona— seguida de un largo estribillo donde Soler con­trapone diversas voces a un ritmo vivo y va enumerando algunos elementos naturales para culminar finalmente en las palabras música —elemento central de la alabanza divina— y dulzura como elemento esencial para el hombre. Las coplas comparan el sol, que se pone cada día, con la hostia consagrada, que esconde todo un Dios. La sabia al­ternancia entre solos y coro realza la cualidad de la composición.

3 Jod. Manum suam. Durante la Semana Santa la Iglesia propone a los fieles que reflexionen sobre si las consecuencias de sus pecados pueden semejarse a las que sufrieron los habitantes de Jerusalén el 586 aC. cuando la ciudad fue destruida por los asirios luego de un largo sitio. Para el autor de este texto bíblico dicha destrucción y los males que la acompañaron fueron un castigo divino a los pecados de sus habitantes. Soler compone una obra de tristeza solemne y resalta algunas palabras —las iniciales de cada versículo, per ejemplo y otras que desea destacar— con florituras melódicas que refuerzan su magnificencia.

4 Oíd los suspiros. Obra encargada por los jesuitas de Girona para celebrar la fiesta de S. Francisco Javier, el jesuita que creó algunas comunidades católicas en el Japón el 1549 y que murió el 1553, ca­mino de China. En el convento de la orden en la Girona de la época se celebraba cada año dicha fiesta de forma distinta. La presente obra, de formato reducido, tanto en extensión como en efectivos vo­cales, sugiere una celebración austera de fecha desconocida. Su texto es una reflexión mística sobre les contradicciones que supuestamen­te sufrió el ardoroso santo al querer evangelizar personas de socieda­des tan distintas a la suya: la experiencia del amor divino, que le impulsa a evangelizar, es muy placentera pero también es mortifi­cante porque es limitada. La alternancia entre solos y coro consigue, aquí también, una notable prestancia con limitados recursos.

5 Es la fineza mayor. Diálogo musical sobre qué es más importante el amor o el temor de Dios, presentado dentro de una composición dedicada al Santísimo, que debió de interpretarse seguramente den­tro del culto de las 40 horas delante de las máximas autoridades eclesiásticas y docentes de la ciudad. La técnica musical utilizada permite acentuar el sentimiento de confusión propio de dicho deba­te, resuelto por Soler en favor de la importancia superior del amor.

6 Ego enim accepi a Domino. Breve composición litúrgica, muy singular, utilizada en Girona durante la pequeña procesión del Jue­ves Santo, cuando el celebrante va, desde el altar mayor de la cate­dral hasta el altar del Santísimo, a reservar les hostias consagradas. Esta obra no consta en ninguno de los procesionarios barrocos de la catedral, ni tampoco se halla en otros repertorios litúrgicos de Sema­na Santa. Su texto proviene de la segunda carta de S. Pablo a los co­rintios. La melodía, austera y solemne, sigue el modelo propio de la música del Triduo Pascual del barroco.

7 Argumentosa abejuela. Espléndida, alegre y extensa obra poli­fónica propia de la devoción de las 40 horas, seguramente pensada para ser ejecutada ante las primeras autoridades de la ciudad a prime­ra hora de la tarde del día de Ramos. Soler debería querer impresio­nar al obispo y a otras autoridades con esta obra en forma de cantata primitiva, con introducción, estribillo y coplas. Su autor entrelaza en ella una hábil superposición de tres voces: tanto en la introducción como en el estribillo el recurso de la imitación vocal es muy efectivo, y en el último verso de cada copla le confiere un aire solemne, acorde con dicha devoción. El resultado es una obra de notable efervescencia vocal que impresionaría mucho a los presentes.

8 ¡Ay qué dolor! Los jesuitas tenían su convento, enorme, en el centro de la ciudad, donde está hoy la Facultad de Pedagogía y el Archivo Diocesano. Allí celebraban la fiesta de S. Francisco Javier de manera solemne, como lo muestra la presente obra. Su texto sigue el modelo del lamento amoroso típico de la poesía barroca castellana y lo aplica a la muerte del santo, narrando sus últimos días con eruditas citas geográficas propias de la orden. Soler mezcla los versos solistas con los versos corales, alternando pasajes polifónicos con otros ho­mofónicos, e intensifica la expresión de dolor cantando a coro el ¡ay! inicial de algunos versos.

9 Atended a las voces de un Niño. Diálogo imaginario entre un Niño Jesús, que es más Dios que Niño, y un pecador que quiere arre­pentirse. El texto muestra la espiritualidad de los servitas, orden mendicante presente en Girona donde dirigía la Congregación de los Dolores. Esta espiritualidad intenta generar emociones entre sus oyentes, con el fin de llegar al arrepentimiento de las propias culpas. A pesar de ser un villancico navideño, trata solo del Niño Jesús en el estribillo, puesto que las coplas tratan el problema del mal moral, el pecado. La complicación de voces del estribillo contrasta con la sen­cillez de las coplas, la primera de las cuales va a cargo del coro y el resto a cargo de cada una de las voces.


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